La educación cívica en Guatemala no pasó la prueba
Este artículo reporta sobre el pobre rendimiento de los adolescentes guatemaltecos en una evaluación internacional sobre educación ciudadana. De 36 países participantes, los jóvenes guatemaltecos obtuvieron el puesto número 33. Más penoso y preocupante que el puesto obtenido per se, es la gama de conocimientos erróneos, o falta de conocimientos, que exhibieron los estudiantes con respecto al tema de ciudadanía y educación cívica. Como se puede observar en la tabla de resultados, un alto porcentaje de adolescentes “no conoce el propósito principal de la Declaración de Derechos Humanos”, y creen que en situaciones de crisis política, el gobierno debería tener todo el derecho de sobre pasar los derechos de los ciudadanos, arrestar a personas sin haber sido sometidas al debido proceso, y manipular y monopolizar los medios de comunicación. Una alto porcentaje de estudiantes también reporta nunca discutir los temas de política y ciudadanía con sus padres.
Para entender la gravedad de la situación, y las terribles consecuencias que implican estos resultados, es importante recordar algunas definiciones y conceptos básicos sobre que significa ser un ciudadano que participa activamente en el proceso democrático de su nación. Según las Carpetas para Formadores de la Paz, elaboradas por el Proyecto Cultura de Paz en Guatemala, de la UNESCO, la ciudadanía es mucho más que simplemente cumplir 18 años y poder votar durante las elecciones. El hecho de ser ciudadanos otorga a las personas ciertos derechos civiles y políticos que les permiten elegir y ser electos, participar con propuestas para mejorar el país, y exigir el cumplimiento de las funciones de los trabajadores públicos para el bienestar de toda la población.
El elemento principal de ser ciudadano es el tener acceso a los derechos que son otorgados con la ciudadanía. Estos derechos deben verse como el fruto de un esfuerzo constante de todos los ciudadanos por luchar para poder vivir con dignidad y justicia.
Es importante recordar que dentro de los derechos humanos se encuentran los derechos civiles y políticos, y que estos últimos son los que están directamente relacionados con la ciudadanía, ya que en ellos se establece que cada ciudadano puede exigir al Estado: 1) libertad, 2) seguridad, 3) integridad física y moral.
A pesar de vivir agobiados por todos los problemas sociales, económicos, ambientales y políticos que enfrenta el país, la mayoría de ciudadanos guatemaltecos, incluyendo los adolescentes, consideran que es papel exclusivo del Gobierno y sus instituciones, o de alguien más, el resolver todos estos problemas. Es más, la gran mayoría de la población guatemalteca ha perdido la fe en las instituciones públicas, y es conocimiento de todos los múltiples casos de corrupción que se dan diariamente. Esto a la vez repercute en que dichas instituciones públicas no son reconocidas o apoyadas en su función de procurar el bienestar de la población en general. Todo esto conduce a una mayor apatía, desilusión con el Estado Democrático, y poca, sino nula, participación de los ciudadanos en aspectos sociales de la vida diaria. Esto a su vez, conduce a mayor corrupción y falta de cumplimiento de sus obligaciones por parte de los funcionarios públicos, pues saben con certeza que en este país no hay consecuencias o repercusiones a sus actividades ilícitas. De esta manera se va creando un círculo vicioso de mayor apatía y desapego por parte de los ciudadanos, y cada vez mayores y peores actos de corrupción, falta de inversión social, y menos progreso de la Nación.
La Educación juega un papel vital en la formación de los individuos en cuanto a la Democracia, ciudadanía, y la participación ciudadana. Por años esta formación, cuando se da, se ha limitado a enseñar a los estudiantes temas sencillos como la Independencia y los símbolos patrios, pero no ha profundizado en promover esa participación activa y propositiva para realmente mejorar la situación del país. La principal evidencia de esto es el pobre resultado de los adolescentes que tomaron parte en la evaluación. En la medida en que más y más individuos jóvenes y adultos vayan conociendo no sólo sus derechos civiles, sino también sus responsabilidades y obligaciones como ciudadanos, esto tendrá grandes impactos sobre la dinámica social.
Este proceso de educación en la ciudadanía y el civismo debería empezarse desde el inicio de la educación formal, con el fin de promover y mejorar no solo los conocimientos de los jóvenes adolescentes sobre educación cívica, sino también con el propósito de poco a poco ir promoviendo y fomentando la participación de estos en el proceso democrático (Carpetas para Formadores de la Paz: Protagonismo y Participación Juvenil). A pesar que el concepto de protagonismo y participación juvenil frecuentemente se entiende como el invitar a los jóvenes a ser parte de la organización de actividades, elaborar material, o encargarse de los anuncios, convocatoria, los juegos y el adorno de alguna actividad, esto no es el verdadero protagonismo o participación. Tampoco lo es el simplemente verlos participar en talleres, foros o cursos, de los cuales no se derivan conclusiones o acciones efectivas para mejorar los problemas del país. Para que los jóvenes participen y tengan un verdadero protagonismo en la propuesta e implementación de posibles soluciones a los problemas del país es necesario permitir y ayudarlos a que ellos 1) entiendan la realidad; 2) diseñen procesos y acciones; 3) aporten de una manera propositiva y consultativa; y 4) participen en la toma de decisiones y en las acciones.
Existe un simple hecho que hace muy necesaria la promoción del protagonismo y la participación juvenil. Guatemala es un país de jóvenes, donde alrededor de la mitad de la población tiene 17.8 años de edad, y el 44% de la población es menor de 15 años. Es imposible negar que si verdaderamente se busca alcanzar una cultura de paz en Guatemala, el protagonismo y la participación de los jóvenes se convierten en una necesidad y son fundamentales para que esta cultura de paz pueda construirse. Los futuros ciudadanos deben ser constructores de la paz, la democracia y la justicia, y para lograr esto es necesaria la formación de los jóvenes en cuanto a su participación y el poder de cambio que como grupo etario mayoritario poseen.
Es aquí donde la Educación asume un rol fundamental en la formación de los niños y jóvenes, pues es a través de ésta que se les puede ir inculcando, desde pequeños, la importancia de su participación en la creación de una mejor sociedad. Es a través de la educación, también, la manera en que ellos podrán optar a mejores oportunidades laborales en el futuro, y a tener alguna oportunidad de escapar la situación actual en la cual se encuentran, a través de su participación en la propuesta, planificación, y ejecución de acciones para el cambio.
Marta Sandoval msandoval@elperiodico.com.gt
Foto: Jesús Alfonso Los resultados del estudio revelan que el 91 por ciento de los alumnos piensa votar en las elecciones.
Un estudio internacional revela que los adolescentes guatemaltecos no tienen muchos conocimientos en educación cívica.
Casi la mitad de los adolescentes guatemaltecos piensa que un líder político debería tener derecho a contratar a sus familiares en puestos públicos. El dato surge del Estudio Internacional sobre Educación Ciudadana (ICCS, por sus siglas en inglés), un ambicioso proyecto que emprendió la Asociación Internacional para la Evaluación Educativa (IEA). El trabajo se realizó en 36 países, donde se entrevistaron a 140 mil estudiantes de 14 años. Los primeros resultados se presentaron a finales del año pasado.
La intención del proyecto era determinar qué tan preparados están los jóvenes para asumir su futuro rol como ciudadanos o líderes políticos. A Guatemala no le fue muy bien, obtuvo el puesto 33, sólo por encima de República Dominicana, Indonesia y Paraguay. Los países participantes se dividieron en 3 niveles, dependiendo de la puntuación obtenida.
Guatemala quedó en el nivel uno, el más bajo. Los estudiantes en este nivel pueden reconocer “los conceptos fundamentales del individuo como ciudadano activo, por ejemplo, la necesidad de obedecer la ley. Demuestran familiaridad con los principios democráticos de equidad, cohesión social y libertad, y pueden justificar el voto voluntario” entre otros. Sin embargo, no son capaces de “evaluar una política pública, sugerir mecanismos de debate público en beneficio de la sociedad, hacer conexiones entre los procesos de la organización política y social y los mecanismos legales que se usan para controlarlos”, como sí lo hacen los del nivel tres (Dinamarca, Finlandia y República de Corea).
Los adolescentes guatemaltecos tampoco logran “identificar que los ciudadanos informados son capaces de tomar mejores decisiones o describir el rol principal de una constitución”, como los jóvenes que se encuentran en el nivel dos (Chile, España, Inglaterra, Austria, etcétera).
Sin embargo, existen datos alentadores, como que el 91 por ciento de los adolescentes guatemaltecos aseguró que votaría en cuanto tuviera edad para hacerlo.
Las respuestas de Guatemala
66 por ciento piensa que la población debe ser libre de criticar al Gobierno.
94 por ciento piensa que la población debe protestar por una ley injusta.
46 por ciento de los jóvenes no sabía cuál era el principal propósito de la Declaración Universal de Derechos Humanos.
42 por ciento piensa que no debería haber problema con que una misma empresa fuera la dueña de todos los medios de comunicación.
44 por ciento no simpatiza con ninguno de los partidos políticos.
82 por ciento piensa que las agencias de seguridad deberían estar autorizadas a leer cartas o escuchar conversaciones telefónicas de sospechosos de amenazar la seguridad.
71 por ciento piensa que la Policía debería tener derecho a encarcelar a un sospechoso de amenazar la seguridad nacional, sin antes hacerle un juicio.
84 por ciento de los jóvenes cree que, cuando se encara una amenaza a la seguridad nacional, el Gobierno debería tener el poder de controlar lo que publiquen los medios.
34 por ciento de los alumnos, nunca o casi nunca hablan de política con sus padres.
Despues de leer este articulo, vale la pena hacerse las siguientes preguntas:
Si los padres y maestros de estos adolescentes fueran sometidos a la misma prueba, ¿Cuáles creen ustedes que serian los resultados?
¿Cuáles son las consecuencias que pueden surgir de tener futuros ciudadanos incapaces de asumir su rol de líderes políticos y/o ciudadanos activos?
¿Considera usted que si de adolescente se hubiese sometido a esta prueba, habría obtenido resultados similares o diferentes a los obtenidos por los adolescentes guatemaltecos? ¿Se considera usted un ciudadano que participa activamente del proceso democratico en el pais?